La vida es una película en la que tú eliges si ser el protagonista o un mero espectador.

Alta Gracia, Córdoba – excursión de un día

Si vas a Córdoba, además de visitar la Catedral, la Manzana Jesuítica, etc., te recomendamos esta excursión de un día a Alta Gracia.
¿Te interesan las historias? Has llegado al lugar perfecto.
A una hora escasa de la ciudad de Córdoba, encontramos este pueblo con varios atractivos que tienen, cada uno, su particular historia. Como pensamos que tendríamos poco tiempo para todo lo que queríamos visitar, nos preparamos algo de comida para llevar.

Museo del Che

Casa de la familia Guevara en Alta Gracia

Empezamos por este museo, donde adquirimos una entrada triple que incluía éste y otros dos museos más (el de Manuel de Falla y el de Gabriel Dubois). Conseguimos que nos cobraran precio de estudiante, lo que ayudó a nuestra economía. Estando de viaje, cualquier ahorro es bienvenido.

El Museo está ubicado en Villa Nydia, que fue una de las viviendas de la familia de Ernesto «Che» Guevara, En ella pasó su infancia y adolescencia. La casa recibe este nombre por la hija del primer propietario, nada que ver con la familia Guevara, aunque ellos conservaron su nombre.
Ernesto nació en Rosario, pero la familia se trasladó a Alta Gracia buscando una tregua para el asma que éste padecía, puesto que los médicos le habían recomendado que estuviera en contacto con la naturaleza. Además, Alta Gracia era conocido en esa época por ser un destino ideal para personas con afecciones respiratorias gracias a su clima seco.
Años después, la familia se trasladó a Buenos Aires, donde Ernesto estudiaría medicina. Compaginándolo con sus estudios, realizó algunos viajes, entre ellos el famoso viaje en bicicleta (a la que le puso un pequeño motor) que tuvo como destino Córdoba, para ver a Alberto (uno de sus mejores amigos de la infancia). En ese viaje, de más de 4.000 km, visitó zonas rurales de Argentina y fue entonces cuando tomó consciencia de las desigualdades sociales y de las penurias que pasaban los argentinos.
Con una moto como ésta el Che recorrió Sudamérica

Otro viaje que realizó, antes de terminar la carrera de medicina, fue en moto con su amigo Alberto, que reflejó en su libro ‘Diarios de Motocicleta‘ (enlace afiliado). Recorriendo Argentina desde Buenos aires hasta la Patagonia, pasaron a Chile, donde se les estropeó la moto. Lejos de abandonar, decidieron continuar como mochileros, a pie y en camiones. Llegaron a Perú, donde trabajaron en un leprosario; posteriormente, navegaron un tramo del río Amazonas, pasando a Venezuela. Una vez en Caracas, decidieron separarse, pues Ernesto le había prometido a su madre terminar sus estudios de medicina. Regresó a Buenos Aires, donde finalizó los estudios en un tiempo récord.

Esta experiencia le permitió no solo conocer lugares de enorme belleza, si no también palpar la miseria en la que vivía mucha gente en todos los países que recorrió.
Habiéndose graduado como médico, emprendió otro viaje por Sudamérica, esta vez con Carlos, otro amigo de la infancia. Tomaron un tren desde Buenos Aires rumbo al norte, recorriendo Bolivia, Perú y Ecuador. Ernestó continuó hasta Guatemala, donde conoció a la que sería su mujer, Hilda. Es deportado a México, donde conoce a Fidel Castro, con quien hizo tanta amistad que este último le revela sus planes revolucionarios. En ese momento, nace el Che.
Nos pareció un museo altamente recomendable, descubrimos hechos de la vida de este personaje único y supimos algo más de cómo se vivía en la Argentina de mediados del siglo pasado.
Después de que nos echaran del Museo porque iban a cerrar para almorzar… a pesar de que en la ventanilla indicaba horario continuo, y ya que tampoco podíamos ir a los otros porque todos cerraban, nos fuimos a comer nuestro sándwich.

Museo de Manuel de Falla

Este museo, al igual que el anterior, se ubica en la que fue residencia de su protagonista. El famoso compositor gaditano vivió en ella sus últimos 4 años de vida, junta a su devota hermana, quien se dedicó en cuerpo y alma a su adorado hermano, con una fuerte e indestructible fe cristiana.
¿Te suena su nombre pero ahora mismo no sabes quién es? Bueno, no pasa nada, quizás lo conozcas mejor por sus obras, como por ejemplo, “El amor brujo”, “El sombrero de tres picos» o “La vida breve”. O quizás porque aparecía en los antiguos billetes de 100 pesetas.
Billete de 100 ptas. con el retrato de Falla
En el Museo encontramos varios elementos propiedad del compositor, tanto mobiliario o decoración como objetos personales (fotografías, correspondencia, …) o artísticos (el minipiano que usaba para componer, partituras,…).
Aunque no nos parece imprescindible, no está de más dar un repaso a la vida de este compositor que tanta influencia tuvo en la música española de la época.

Museo de Gabriel Dubois

La entrada que adquirimos también nos permitía el acceso a este museo. Escultor parisino que viajó por Europa y, posteriormente, llegó a Argentina como polizón, se hizo un nombre en el mundo artístico.
No nos dio tiempo de visitar este museo porque no llegamos muy temprano a Alta Gracia y, aunque tanto en nuestra guía como en Internet vimos que el horario era continuo, cerraron todos los museos al mediodía. Un amplio horario para almorzar.

Museo Nacional Estancia Jesuítica

El motivo principal por el que fuimos hasta Alta Gracia fue visitar este museo. Como ya explicamos en un post anterior dedicado a la ciudad de Córdoba, la Compañía de Jesús se asentó en esa ciudad con el objetivo de llevar a cabo una importante labor educativa (que nos parece más destacable que su misión evangelizadora).
Para poder llevar a cabo sus objetivos necesitaban generar sus propios recursos. En los siglos XVII y XVIII hallaron la forma: adquirieron terrenos en el interior de la provincia en los que construyeron establecimientos (conocidos como «estancias») dedicados a la agricultura, textiles y ganadería. La Estancia de Alta Gracia es una de las seis construidas por los jesuitas.

Entrada a la Estancia e Iglesia Jesuítica
La ciudad de Alta Gracia tiene un origen estrechamente relacionado con la Estancia Jesuítica, y es que ésta se construyó en los terrenos donados por un señor que ingresó en la Orden. Al poco tiempo de recibir el rancho y los terrenos, los jesuitas abandonaron la pequeña construcción de adobe para construir una serie de edificaciones de piedra y cal (iglesia, residencia, obraje destinado a la producción textil, carpintería, hornos, etc.), incluso contaba con un dique artificial utilizado para el riego de los cultivos. Las edificaciones jesuiticas fueron de las primeras en contar con servicios higiénicos en su interior.

Estancia Jesuítica en Alta Gracia
En esa época, los nativos del lugar (que, recordemos, no eran cristianos) vivían en chozas a las afueras de las diferentes Estancias. Con el paso del tiempo, esas chozas se fueron cambiando por viviendas de estructura más sólida, lo que llevó a asentamientos y la creación de pequeñas ciudades.
En las Estancias no solo se llevaba a cabo la labor espiritual, también se ocupaban del ganado y la agricultura; de esta manera, los misioneros jesuitas se convirtieron en instructores de los nativos, a quienes les enseñaron tareas como la producción de vino, cría de ganado, etc. Así consiguieron una cierta prosperidad económica y no solo religiosa, lo que les permitió sufragar el elevado coste educativo que generaba la Manzana Jesuítica.
La Orden fue expulsada de América en 1767. Años después, la Estancia Jesuítica de Alta Gracia pasó a manos privadas. La llegada del tren desde Buenos Aires, así como la parcelación de los terrenos dio inicio a la ciudad actual, orientada principalmente al turismo de salud, movió a muchas personas que encontraban aquí un clima benigno.
Esta casa museo se ambientó al estilo de vida cordobés y serrano de los siglos XVII a XIX. En ella encontramos maquetas, gráficos, fotografías, etc, que nos permitieron hacernos una fiel idea de cómo vivían los jesuitas, negros, europeos, criollos que en ella habitaban y trabajaban. En una de las salas también encontramos mobiliario que perteneció a uno de sus posteriores propietarios privados, el Virrey Liniers.
Torre del Reloj en Alta Gracia

A las puertas de la Estancia encontramos una Torre Reloj construida en 1938, representa en sus elementos el paso del tiempo, siendo un sentido homenaje a todos aquellos que participaron en la historia de Alta Gracia. También hallamos el dique, construido por los jesuitas en 1659, que es el más antiguo de Córdoba; servía para el riego y un par de molinos. Actualmente, es una zona de paseo y esparcimiento de los habitantes de la ciudad.

* ¿Cuándo fuimos?: Mediados de febrero de 2013
* Bus de Córdoba a Alta Gracia
– 10,25 AR$/persona
– 1h., aprox.
* Entrada triple a Museos
– Museo del Che, Museo de Manuel de Falla y Museo de Gabriel Dubois
– 55 AR$/persona (precio estudiante)
– A pesar de que en las guías y en Internet aparece horario continuo, todos cerraron al mediodía
* Entrada Museo Nacional Estancia Jesuítica:
– Gratuito los miércoles
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